Se presupone que cuando se hace dieta, especialmente si está controlada por los especialistas, todo lo que se come es saludable para el organismo, pero la salud oral puede verse muy perjudicada pese a llevar una dieta saludable. Algunos alimentos a simple vista beneficiosos como las frutas y las ensaladas, consumidos en exceso son tremendamente perjudiciales para nuestros dientes.

Parece kafkiano, pero al analizarlo se entiende perfectamente. La fruta, uno de los alimentos sanos por excelencia, está conformada en su mayoría por agua y también por azúcares, su componente menos conocido.

Por su parte las ensaladas, formadas en sí por productos también considerados sanos, estos a su vez también tienen una cantidad mínima de azúcar. Pero en el caso de las ensaldas donde se pone el énfasis es en el aliño, hecho principalmente de aceite y vinagre.

Desgaste del esmalte dental

Si tomamos fruta en exceso también estaremos tomando azúcar en gran cantidad. Y en cuanto a las ensaladas, el aliño es un extra que suele ser muy ácido, lo que sumado al azúcar que aporta el exceso de fruta desemboca en que el esmalte dental se erosione.

Es habitual consumir muchas ensaladas y fruta en sustitución de otras comidas más grasientas y azucaradas para ayudar a bajar peso y reducir el colesterol. Pero no por ello hay que perder la perspectiva y alimentarse exclusivamente de ello, ya que como explican las últimas averiguaciones, los dientes se pueden ver perjudicados.

Esto tampoco quiere decir que haya que dejar de tomar fruta u aliñar la ensalada, solo que hay que hacerlo con moderación y no excederse.

Cepillarse media hora después de comer

A esto también se le suma que mucha gente piensa que cepillándose los dientes inmediatamente después de comer es más beneficioso que esperar, pero no es así. Si a los azúcares y ácidos que hemos mencionado antes sumamos que inmediatamente después cepillamos los dientes, lo que se consigue es aumentar el desgaste dental con el cepillado y el dentífrico. Lo ideal es que al acabar de comer nos enjuaguemos con agua o leche, y pasada una media hora, nos cepillemos. De esta forma el daño sobre el esmalte será menor.

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