Las carillas dentales son un tratamiento que utiliza unas láminas muy finas que se pegan en la parte más externa de los dientes mediante un cemento o resina especial; vamos, algo así como una bonita pegatina frontal que mejora la cara visible del diente.

Por eso, son sobre todo un tratamiento estético, que debe descartarse en caso de que existan otros problemas bucodentales, ya que las carillas dentales no los solucionarían. Todo lo contrario: los enmascararían.

Su función es mejorar las piezas dentales con las que no estamos totalmente conformes debido a su color, forma, tamaño o posición.

De esta manera, las carillas dentales se utilizan para corregir defectos tan comunes como los dientes rotos, torcidos, separados, con manchas, irregulares o desgastados.

Existe varios tipos de carillas dependiendo de los materiales con los que se fabriquen:

  • Zirconio: Están fabricadas con porcelana y zirconio y se colocan en casos muy concretos. Las carillas de zirconio tienen un grosor mayor y son más opacas que el resto.
  • Feldespáticas: Las carillas feldespáticas cada vez se colocan menos porque son más gruesas y menos resistentes.
  • Ultra finas: Su principal atractivo reside, como hemos adelantado, en que son las más finas de todas. Pero, además, son las que ofrecen mayor resistencia que las que se fabrican con porcelana inyectada.
  • Composite: frecen un buen resultado estético pero el material con el que están elaboradas hace que sean menos duraderas que las de porcelana.

Las carillas son una opción recomendable cuando el paciente cumple los tres supuestos siguientes:

  • No está conforme con el color, el tamaño, la forma o la posición de sus dientes.
  • No quiere someterse a un largo tratamiento dental (una ortodoncia).
  • Necesita una solución rápida (un máximo de un mes, aproximadamente).

En la Clínica Mayo Dental somos expertos en tratamientos para la salud dental. Para más información no dude en visitar nuestra clínica.